Cosas que nos pasan en la clase de Infantil 3-B

Archivo para octubre, 2011

Nuestros cuentos (4)

¡Qué difícil puede ser comerse tranquilamente un huevo frito, con un montón de gente que no para de llamar a la puerta!
“Cuento para contar mientras se come un huevo frito”, texto de Pep Bruno e ilustraciones de Mariona Cabassa. Editorial Kalandraka.

Día de la Biblioteca.

Como parece que hay días de todo, el 24 de octubre es el día de la Biblioteca. Me gustan las bibliotecas, me gusta el olor del papel, el silencio, el recorrido por las estanterías a la espera de que sea un libro el que me encuentre (a veces es al contrario y soy yo la que lo encuentra, pero sólo a veces…).
Ojalá todos los protagonistas de este blog encuentren dentro de muy poco tiempo todo lo que yo encuentro en ellas.
Y con motivo de este día, Pilar López Ávila nos regala este precioso texto.

TORTUGAS GIGANTES DE BIBLIOTECA
Recuerdo que una vez me contaron una historia preciosa.
Trataba sobre una persona que llevaba a cuestas una biblioteca. Con su fardo cargado de libros iba a todos aquellos lugares a los que solo había llegado la pobreza, los desastres o las guerras. Repartía libros entre los jóvenes y los niños, y entre los más mayores. Y se quedaba una temporada para que todos tuvieran tiempo de leer sus historias. Así los niños podían soñar con patas de palo y polvo de hadas, alas de mosca y agua de luna; los jóvenes con amores y desamores, con cometas en el aire; los mayores, con otros cielos, otras vidas, otras tierras, con el frágil hilo que une los sueños a la esperanza.
Qué hermosa idea la de poder llegar con una biblioteca a todas partes. Una biblioteca ambulante. Porque una biblioteca se puede llevar en una maleta, en una bicicleta, en unas alforjas o en el fondo del zurrón. Incluso ahora, con los tiempos que corren, hasta en la palma de la mano. O en el bolsillo del pantalón. Qué bella idea la de transportar tu propia biblioteca, y acceder a su contenido bajo la sombra de una encina.
Les revelaré algo que muy pocos saben: las tortugas gigantes son auténticas bibliotecas ambulantes. Me refiero a las tortugas gigantes del Pacífico, las que llegan siempre tarde a todo lo que acontece. Y es que son tan pesadas, es tan lento su caminar, que cuando consiguen llegar ha pasado todo y ya no ocurre nada. Si quieren enterarse de algo han de pedir que les cuenten lo ocurrido. Las tortugas gigantes guardan todas las historias dentro de su caparazón y, al ser tan longevas, mantienen viva la memoria de las islas. Nada queda en el olvido.
En las bibliotecas – ya se lleven en un zurrón, en un caparazón o en una maleta, ya sean estables o ambulantes-, el tiempo parece detenerse. En su interior, las personas deambulan de acá para allá, sin bullicio, cuidadosas. En ocasiones hasta se puede escuchar el murmullo de las palabras volando entre los estantes.
Al entrar en una biblioteca nos transformamos en tortugas gigantes. Tortugas gigantes de bibliotecas. Miramos, buscamos, deseamos comer higos chumbos. Caminamos despacio apartando las prisas. Preguntamos, escuchamos, agradecemos, encontramos, acariciamos con el índice los lomos, tocamos, abrimos. Una lágrima resbala por nuestra mejilla y se detiene en los labios.
Leemos:
“ Con su fardo en el hombro recorría los estrechos senderos por los que casi nadie caminaba. Llegaba así con los libros de su particular biblioteca a las alquerías más alejadas, a los cortijos y poblachos de las sierras, perdidos en el tiempo. Y en boca de todos estaba siempre aquella persona cargada de historias y sueños, portadora de esperanza,”
En las bibliotecas descubrimos, aprendemos, nos informamos, sentimos. Vivimos otras vidas. Imaginamos que somos tortugas gigantes. Que guardamos bajo nuestro caparazón las historias que nos han contado, los libros que hemos leído y los libros que soñamos algún día poder leer.
Somos auténticas bibliotecas ambulantes… y esa lágrima sabe a mar.

Experimento Comparte-Acción contra el hambre.

Cuando me mandaron este vídeo, me gustó. Pensé en palabras como simplicidad y generosidad, pero al ir a YouTube a ver el link, resulta que hay un montón de comentarios que hablan desde manipulación del casting y del montaje hasta todo lo contrario de lo que a mí me sugería. Evidentemente las opiniones son libres, faltaría más, pero me resulta llamativo que incluso en un acto tan necesario como compartir seamos capaces de darle la vuelta y convertirlo en algo interesado y egoísta. Deseo, desde el respeto, que los que opinan así estén equivocados.

Mandalas.

Parece ser que las mandalas ayudan tanto a la relajación como a la concentración, además de ser a veces auténticas obras de arte. En la red hay multitud de páginas que permiten tanto descargarlas para imprimir como colorearlas on line.
Aprovechando que una niña había traído un caleidoscopio y la evidente relación, hoy hemos visto en clase una presentación de fotos de mandalas muy diferentes (joyas, flores, diseños hindúes, incluso maquillajes), y los ojos se les salían de las órbitas, por lo que muy pronto nos convertiremos en expertos pintores de mandalas.¡ A ver si es verdad que relajan tanto!
Y aprovechando el post, damos la bienvenida a Valeria, nuestra nueva compañera.

Nuestros cuentos (3).

Olivia es una cerdita que no se cansa nunca. Más bien, como dice el propio autor, es capaz de agotar a los demás. Seguro que más de uno verá reflejado en ella a su hijo/a.
Escrito e ilustrado por Ian Falconer y publicado en Ediciones Serres, Barcelona, 2001.

Protegido: Mandilones verdes.

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Nuestros cuentos (2).

Un gato y un pez, tan diferentes, se hacen amigos. Y acercan sus mundos.
Un cuento precioso,en blanco y negro, que ganó un premio de ilustración en 2004.
“Gato y pez”.Escrito por Joan Grant e ilustrado por Neil Curtis. Editado por Libros del Zorro Rojo.

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